Candidatos presidenciales frente al déficit fiscal: recortes y ajustes de subsidios en transporte y energía

Los subsidios estatales a la energía y el transporte están presupuestados en $ 225.000 millones para este año y nadie descarta que –a partir de ampliaciones por decreto–, ese monto termine siendo superior hacia el final del mandato de Cristina Fernández de Kirchner.

Los referentes económicos de los tres principales candidatos –Daniel Scioli, Mauricio Macri y Sergio Massa– coinciden en que habrá que bajar esos gastos, aunque difieren en la implementación de esa reducción.

“El tema tarifas no es uniforme. No es igual en gas que en luz”, sostiene Miguel Bein, que asesora a Scioli. “El subsidio es una decisión de no darle valor a la energía y el mantenimiento por un tiempo largo para aquellos que no lo necesitan es un error”, se planta Juan José Aranguren, referente energético de Cambiemos. “Los subsidios económicos representan un 70% del déficit fiscal. No se los puede eliminar, pero hay que trabajar una salida gradual”, considera Ricardo Delgado, el economista del Frente Renovador.

Bein, Aranguren y Delgado coinciden en proponer el corte de los subsidios en las boletas de luz para los sectores medio-altos y altos. “Hay sectores sociales de alta capacidad adquisitiva que, de pronto, pagan tarifas eléctricas más bajas de lo que cuesta un viaje de 5 minutos en taxi”, grafica Bein. “Subsidios para los sectores más vulnerables, que lo necesitan. Con cierto equilibrio. Es macabro no dar subsidios con tanta inflación. La tarifa de la luz no sube, pero las personas pierden poder adquisitivo, porque tienen menos ingresos en sus bolsillos por la inflación”, expone Aranguren. “Los que viven en Buenos Aires pagan por la luz entre 2 y 4 veces menos que una persona que vive en Santiago del Estero y Misiones. Eso es inequitativo y poco federal”, marca Delgado.

Los opositores entienden que los subsidios para la luz deben seguir corriendo para entre un 35% y 40% de quienes hoy los reciben, que son de las capas con menos ingresos.
“En gas, la tarifa es realista, hasta elevada en algunos casos. Los subsidios se van a mantener direccionados a la población que no está en condiciones de afrontar el costo”, marca Bein.

“Hasta el Gobierno ha intentado corregir los subsidios en las boletas de gas. Y la industria paga un precio caro por el gas, mucho más elevado que el domiciliario. Y encima se corta”, puntualiza Aranguren. El ex titular de Shell –uno de los pocos empresarios que se animó a enfrentar a Guillermo Moreno– propone ir reemplazando las importaciones de energía (entre 12% y 13% de lo que demanda el país) por producción nacional.

Hoy, se le paga al productor nacional de gas un precio menor que el abonado por el Poder Ejecutivo cuando importa energía en barcos. “Hay que dejar de comprar en el mercado spot (se paga el importe del momento) para pasar a contratos de largo plazo (precios pactados) Y crear las condiciones para que las petroleras vuelvan a invertir”, propone Delgado.

Tanto Aranguren como Delgado creen que los desembolsos en el sector energético se darán en un marco de reformas con un plan antiinflacionario, un rol más inteligente del Estado y otras reglas de juego. “Recuperar el libre flujo del dólar, que se puedan pagar dividendos e importaciones. Un país normal”, resume Aranguren como las bases para el desarrollo.
Los subsidios al transporte se llevan $ 50.000 millones de los fondos públicos para que haya boletos de tren a $ 1,10 o de colectivo a $ 3.

“No hay pensado nada, es muy sensible porque implica el traslado de los trabajadores, manda la prudencia”, señala Bein.

“Hay oportunidades de mejora, por ejemplo, con una tarifa polimodal, en la que un pasajero pague un solo boleto para usar el tren, subte y colectivo para un tramo de viaje. Para el que vive más lejos del conurbano, es mejor que lo de ahora”, afirma Guillermo Dietrich, encargado de cuestiones de transporte en Cambiemos. El subsidio, según promete, seguirá cubriendo un 50% o más del valor del boleto. “Usaremos el dinero para mejorar la calidad”, agrega.

“Con la información de origen y destino de los pasajeros que tenemos a través de la tarjeta SUBE, se puede pasar de subsidiar directamente a los pasajeros y no a las empresas de transporte. Sería más transparente y con mejor uso del dinero”, critica Delgado.

Fuente: Clarín

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