Xiomara Castro asumirá como la primera mujer presidenta de Honduras

Xiomara Castro se convertirá este jueves en la primera mujer en gobernar Honduras, tras arrasar en las elecciones de noviembre último, aunque con un liderazgo disputado por un grupo de legisladores rebeldes que el martes instalaron una legislatura paralela, con lo que amenazan sus planes de combatir la corrupción, el narcotráfico y la pobreza.

Castro, de 62 años, ganó las elecciones del 28 noviembre pasado con una coalición liderada por su partido, Libertad y Refundación (Libre), tras derrotar al conservador Partido Nacional (PN), del mandatario saliente Juan Orlando Hernández, quien finaliza su segundo mandato, y para cortar de esa manera con una hegemonía de ese partido de 12 años.

La presidenta electa, esposa del expresidente Manuel Zelaya, quien fue derrocado el 28 de junio de 2009, no solo es la primera mujer en alcanzar la Presidencia del país, sino que también hizo posible que Libre, fundado en 2011, se ubique al mando del país por primera vez, en el tercer intento presidencial de esa fuerza.

La llegada al poder de Castro, quien recibió en noviembre un apoyo abrumador, crea expectativas y rompe con el péndulo político conservador entre los partidos Nacional y Liberal que gobernaron históricamente Honduras.

Fue un triunfo sorprendente y épico“, coinciden en Tegucigalpa algunos habitantes en diálogo con Télam, y tienen “esperanzas” de revertir el presente de su país.

Los consultados destacaron también la gran convocatoria a las urnas, con casi 3,6 millones de personas en un país de 9,5 millones y con 5.182.425 electores habilitados, esto es un 68.58 % de votantes, en un país donde el voto no es obligatorio.

“Acá han ganado presidentes con menos de un millón de votos, y que ahora alguien lo hiciera por 1.800.000 sufragios es de destacar”, apuntó otro ciudadano.

Castro sacó 1.716.793 votos, esto es el 51,12%; Nasry Asfura, del Partido Nacional, obtuvo 1 240 260, el 36,93%; y Yani Rosenthal, del Partido Liberal, apenas 335.762, el 10%; en una contienda que tuvo 15 candidatos a la Presidencia.

Bajo la propuesta de un “socialismo democrático“, la mandataria electa plantea profundos cambios en un país donde el 71% de sus casi 10 millones de habitantes vive en la pobreza, según la ONG Foro Social de la Deuda Externa y Desarrollo de Honduras (Fosdeh).

El país es golpeado también por una elevada tasa de homicidios de casi 40 por cada 100.000 habitantes, generada por carteles de drogas y pandillas.

A esta difícil coyuntura, generadora de fuertes corrientes migratorias hacia Estados Unidos en busca de empleo, se suman los fenómenos climáticos, intensificados por el calentamiento global.

Para atender esos problemas, Castro necesitará del apoyo del Parlamento, que no tardó en exhibir signos de resquebrajamiento y se muestra esquivo antes de su asunción.

El domingo, a cuatro días de la jura de la mandataria electa, dos presidentes paralelos fueron designados para el Congreso, en ceremonias separadas, una inédita situación que profundizó una crisis desatada dos días antes.

Ellos son Luis Redondo, de la agrupación aliada Partido Salvador de Honduras (PSH), propuesto por Castro y cuyo partido fue clave para que ganara las elecciones a cambio de nombrar al aspirante presidencial de esa formación, Salvador Nasralla, como vicepresidente, y Jorge Cálix, de Libre.

El viernes anterior, un grupo de legisladores de Libre desestimó la propuesta de la presidenta electa y decidieron respaldar a Cálix al frente del Parlamento, cuya candidatura contó el apoyo del PN y otras bancadas opositoras a Castro, en una sesión realizada en medio de gritos y golpes.

Posteriormente, la veintena de disidentes de Libre fueron expulsados.

Castro acusa a los disidentes de aliarse con el PN para impedir las transformaciones que prometió en la campaña, entre ellas la restitución de leyes contra la impunidad, desmanteladas por el gobierno de Hernández, quien fue señalado por fiscales de Nueva York de mantener vínculos con el narcotráfico, mientras su hermano, el exdiputado Juan Antonio “Tony” Hernández, cumple cadena perpetua en Estados Unidos por ese delito.

Cálix consideró que Libre debe presidir el Parlamento, porque tiene la primera mayoría, con 50 legisladores, y se mostró a favor de una nueva votación, mientras que Redondo informó que fue llamado por la embajada de Estados Unidos para conversar sobre el asunto.

En tanto, la junta directiva del Congreso Nacional avalada por la presidenta electa instaló el martes la legislatura 2022-2026 en el hemiciclo parlamentario, mientras una cúpula parlamentaria paralela sesionó de forma virtual para llevar a cabo el mismo acto.

Los planes parecen continuar sin modificaciones: Castro invitó a Redondo a colocarle la banda presidencial, sin embargo si hasta el día de la investidura la dirección del Parlamento no está definida, lo puede hacer un juez, según la ley.

En este contexto de incertidumbre, el jueves asumirá Castro en una ceremonia que se realizará en el Estadio Nacional de Tegucigalpa y que ya tiene confirmada la asistencia de las vicepresidentas de Estados Unidos, Kamala Harris, y de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner.

También estará el rey de España, Felipe VI; y además se espera la presencia del presidente electo de Chile, Gabriel Boric; su par de El Salvador, Nayib Bukele; Laurentino Cortizo, de Panamá; y los el exmandatarios de Brasil Luiz Inácio Lula da Silva y de Bolivia, Evo Morales.

El martes comenzaron a llegar las primeras delegaciones al Aeropuerto Internacional de Palmerola, ubicado a seis kilómetros al sur del centro de Comayagua, una localidad de algo más de 100.000 habitantes situada a 90 kilómetros de Tegucigalpa.

En diciembre pasado, el legislador Jair Dixon informó que la expresidenta de Brasil, Dilma Rousseff; sus pares de Paraguay, Fernando Lugo, y de Estados Unidos, Barack Obama, figuraban entre los invitados a la investidura de Castro. Además, se sumarían los premios Nobel de la Paz Rigoberta Menchú y Adolfo Pérez Esquivel, y el exaspirante a la candidatura presidencial demócrata de Estados Unidos, Bernie Sanders.

En medio de la crisis, Castro recibió el respaldo de las influyentes Fuerzas Armadas y la Policía Nacional.

Fuente: Telam

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