La tía solterona ahora es una “PANK”

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La vieja idea de la “tía solterona” –frustrada por una soledad forzosa, un poco amargada, un tanto invasiva– dejó de ser un rol habitual en las nuevas constituciones familiares. Durante la última década, los cambios en los roles de la mujer fueron derramándose en sus familias y generaron, a su vez, otros cambios en la foto familiar. Uno de ellos es una nueva generación de tías: mujeres profesionales, independientes, sin hijos y con cierto poder adquisitivo que crearon una forma distinta de relacionarse con sus sobrinos.

Se las llama tías PANK ( professional aunt no kids ) cuya traducción es “tías profesionales sin hijos”. Son mujeres de entre 28 y 40 años que aún no fueron madres, ya sea porque decidieron posponer la maternidad para crecer en su profesión, porque decidieron no tener hijos o porque ser solteras ya no es visto como algo negativo. Según el sitio estadounidense Savy Auntie, ya hay 23 millones de tías PANK en el mundo, por lo cual los expertos en marketing ya las identificaron como un nicho inexplorado de mujeres que pueden gastar en regalos, ropa, salidas y viajes con niños.

“Hace una década, las tías que ejercían funciones maternas auxiliares eran, o bien madres y amas de casa dedicadas a la vida doméstica, o tías solteras, económicamente dependientes, que ayudaban a las madres a cuidarlos. Hoy, en cambio, hay más mujeres solteras, educadas e independientes, que tienen buenos trabajos y bien remunerados y que han postergado la edad del matrimonio o han renunciado a casarse y tener hijos”, introduce Irene Meler, coordinadora del Foro de Psicoanálisis y Género.

Pueden comprarles regalos en el exterior si viajan, tecnología o lo que a veces los padres no pueden. Pero “además de su amor y eventuales regalos –continúa Meler– pueden ofrecerles estímulos que los conecten con el mundo y con aprendizajes enriquecedores. Un viaje breve juntos puede proporcionarles nuevas experiencias y las conversaciones con ellas suelen ser de gran utilidad. Les aportan una clase diferente de sabiduría: la que se adquiere en el contacto con el mundo que las mujeres han logrado en la actualidad”.

Su formación educativa, en muchos casos, les permite ayudarlos a desarticular algunas ideas: que no es verdad que “los nenes no lloran”, por ejemplo, los puede ayudar a repensar desde la infancia ese mundo en el que las nenas lloran y los nenes se la bancan porque son machos. “La posibilidad de un vínculo con mayor libertad y confianza donde no tiene tanto peso la necesidad de cumplir con normas preestablecidas puede tener muchos beneficios: que el sobrino pueda sentirse cómodo para contarle lo que sea, por ejemplo, que se siente atraído por una persona del mismo sexo, o incluso para que esta tía pueda detectar situaciones de riesgo, como un consumo peligroso de alcohol o drogas”, agrega la doctora en psicología, Diana Kirszman.

“La tía soltera, independiente y exitosa constituye una figura materna permisiva con la que se puede tener complicidades. Es un poco adolescente y por eso está más cercana a las experiencias de sus sobrinos, es juvenil y un poco transgresora”, explica la psicóloga Irene Loyácono, directora del Centro de Terapias con Enfoque Familiar. Claro que también podrían aparecer algunos efectos negativos: “Por ejemplo, que exista una competencia entre los adultos por el afecto del chico, que la tía tenga más autoridad que los padres, que la tía se canse de este rol y se aleje, que no prime el criterio de educación o los valores adoptados por los padres, que la tía se involucre emocionalmente con su sobrino en contra de sus padres. La familia es un tipo de organización social y, como tal, funciona en base a ciertas reglas que deben ser acordadas por los padres”, agrega la médica y terapeuta familiar Dora Davison.

Como sea, hay tías de sangre y hay primas o amigas de los padres que se ganaron el privilegio de que los chicos las llamen “tías”. Tal vez las tías PANK no sean de las que están siempre disponibles : son otras, las que eligen hacer muchos kilómetros sólo para jugar al ta-te-ti con ellos, llevarles un regalito y verlos sonreír.

Fuente: Clarin

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