Luego del descontrol de Gesell, controlarán el ingreso de bebidas alcohólicas a las playas

Ventoso y algo fresco. El primer día hábil del año no fue el mejor para disfrutar de la playa en Villa Gesell, a pesar del cielo afeitado. La calma retomó ayer el protagonismo en el cruce de Buenos Aires y costanera, donde el año había arrancado de la peor manera debido a una suerte de fiesta clandestina que terminó en desmadre por los robos, botellazos, balas de goma y gases lacrimógenos. Corolario: echaron al comisario a cargo de la avanzada policial, a quien el propio Ministerio de Seguridad bonaerense le hizo una denuncia penal por “incumplimiento de deberes de funcionario público”.

Además, y reconociendo el costo político por la demora del operativo y, sobre todo, por su desprolijidad (palabra que las autoridades policiales se resisten a usar quizás amparados porque la RAE no la reconoce), la Provincia ordenó a todos los Intendentes de la Costa Atlántica a que “identifiquen e informen” los puntos de encuentro que suelen usar los pibes para celebrar la noche entre coches tuneados con potentes parlantes y heladeritas “móviles” repletas de alcohol. No sólo eso: también dispuso que luego de la caída del sol se armen barreras de controles policiales en los principales accesos a la costa para prohibir que durante la noche entren jóvenes que en sus autos lleven botellas con algún tipo de licor. Los controles comenzaron anoche.

“Acabo de cortar con el ministro Ritondo (de Seguridad provinicial). Nos pidió que colaboremos con personal municipal en el armado de controles para evitar el ingreso a la costa de los vehículos preparados con grandes equipos de música y que en su interior haya alcohol, una tendencia que se impuso con fuerza este verano ante el aumento muchas veces desmedido de las entradas de los boliches y precio de las consumiciones en pubs”, señaló el Intendente de Villa Gesell, Gustavo Barrera. Y agregó: “Trabajamos y tomamos medidas que creemos necesarias para que no se vuelvan a repetir los enfrentamientos del 1° de enero”. Consultado por los lugares donde implementan los controles, indicó: “Desde hoy a la noche (por ayer), lo vamos a hacer en la Avenida 1 (a unos 100 metros el mar) y sus cruces con Buenos Aires, 104 y 105”. El jefe de Seguridad provincial, Cristian Ritondo, lo confirmó ante Clarín. “Es una medida de prevención que puede ser muy efectiva. Además de Gesell, lo haremos en Pinamar, Ostende, Valeria del Mar y Cariló. Necesitamos la colaboración de las municipalidades. La propios veraneantes nos piden clausurar las entradas y evitar el ingreso de gente que pueda generar disturbios”. Desde el municipio de Pinamar aclararon que allí ya habían reforzado los controles. Matías Yeannes, secretario de Seguridad de la ciudad, dijo que “desde el cierre de los boliches Ku y El Alma tenemos un operativo más exhaustivo de control en la Avenida del Mar, donde suelen concurrir muchos jóvenes”.

Tras los disturbios del domingo a la madrugada en Gesell, la prioridad de los jefes del Operativo Sol pasó a ser la de armar, con cierta urgencia, una especie de mapa de esos lugares “de reviente” que los jóvenes eligen como alternativa a los boliches y bares tradicionales. “Hoy los pibes no pueden garpar una entrada de 300 pesos mangos a una discoteca. Tampoco van a pagar 120 mangos por un fernet en un bar de moda. Hacen una vaquita y, por la misma guita, van al chino y llenan esos cajoncitos de telgopor”, dice Pablo Peralta, encargado de un parador de la costa gesellina. Ritondo admitió que el enfrentamiento de Año Nuevo en Villa Gesell fue mal manejado. “El comisario separado de su cargo (Sergio Urritía) nunca informó ni a la Fiscalía ni a la Jefatura Distrital de los problemas que acontecían en Buenos Aires y playa. Como nunca antes, hay una enorme dotación de efectivos asignados en toda la Costa para evitar problemas. El ex jefe de la seccional 1 debería haber trasmitido a sus superiores un informe de la situación para actuar en forma mucho más responsable y ordenada. Por eso, junto con el sumario, se le inició una denuncia penal por incumplimiento de deberes y otras irregularidades”.

Fuente: Clarín

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