Despidos y licuación de salarios pone en jaque recaudación y jubilaciones

No quedan luces de alerta por encenderse para señalizar la peligrosa situación económica que genera el ‘ajustazo’ del gobierno de Javier Milei.  Las cifras de recaudación de marzo, que evidencia con el rezago natural del cobro de impuestos el nivel de actividad, confirman una situación recesiva que compromete seriamente la actividad y el empleo, con una segunda vuelta de recorte en los recursos fiscales. De acuerdo con distintos análisis que surgieron tras la publicación del informe de AFIP sobre la recaudación, la cual arrojó un total de 7,72 billones de pesos, se habría generado un retroceso (descontado la inflación) del 5,6 por ciento por debajo de lo ingresado en febrero, que, a su vez, había registrado una merma de 16,7 respecto de enero.

Los recursos de la Seguridad Social aportaron 1,7 billones de dólares, con un retroceso real en torno al 24 por ciento, una caída solo superada por el desplome en Ganancias, del 40 por ciento. La baja en aportes personales y patronales se explica por un mercado laboral que registra una expulsión neta de trabajadores y salarios licuados por la inflación.

Empleo y jubilaciones, ¡afuera!

La AFIP informó que la recaudación de recursos tributarios alcanzó en marzo a 7,72 billones de pesos, con una variación interanual de 230,6 por ciento, frente una inflación que hasta el mes previo (febrero) ya se ubicaba en 276,2 por ciento, lo que representaría (de mantenerse este número de precios interanual en marzo) un caída real de 16,5 por ciento.

De acuerdo con los datos oficiales, los recursos de la Seguridad Social aportaron 1,7 billones de pesos, con un retroceso real en torno al 24,2 por ciento (aunque dependerá de cuál sea la inflación que informará la semana próxima el INDEC para marzo). Los que más cayeron dentro de este segmento fueron los aportes personales (incluye monotributistas), con una recaudación de 615.111 millones de pesos, con un avance nominal de 186,7 por ciento (-32,4 por ciento real). En el caso de las contribuciones patronales, el ingreso alcanzó a los 1,11 billones de pesos, con una caída real del 17,6 por ciento.

Esta caída se explica por un evidente deterioro en materia laboral, ya sea por la destrucción de puestos laborales como la licuación de salarios. El informe de la AFIP detalla expresamente que los resultados en Seguridad Social se explican por el desempeño de la remuneración bruta promedio y los puestos de trabajo, a lo que se suma el pago de (menores) contribuciones de los contribuyentes suscriptos a Acuerdos de Precios en el marco de las Medidas de alivio fiscal de 2023 correspondiente a los períodos fiscales devengados agosto a diciembre 2023 cuyo pago había sido prorrogado para este mes. Un programa que no se reflejó en menores precios en las góndolas.

De acuerdo con los datos que ofrece el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) y el Ministerio de Trabajo, el nivel de empleo en enero registró una caída de 0,1 por ciento que se suma al retroceso de 0,5 por ciento de diciembre. Se estima que febrero la destrucción neta de puestos de trabajo fue todavía más profunda, lo que termina reflejándose en la recaudación en los meses subsiguientes, como fue la de febrero y marzo. Este desempeño se sustenta en tasas de entrada (ingreso laboral) inferiores por primera vez en años respecto de la tasa de salida (despidos y desvinculaciones). En enero esa comparación fue 1,9 puntos para los ingresos y de 2,1 para las salidas, mientras que en diciembre había sido de 1,6 contra 2 unidades respectivamente.

Si queda alguna duda respecto del impacto del ajuste en el empleo basta con discriminar por sector la evolución del empleo. En el promedio del cuarto trimestre del 2023, el nivel de empleo de la industria cerró en positivo un 1,6 por ciento, al igual que el rubro de comercio y servicios (1,8 por ciento). Por su parte, el empleo en la construcción –donde se paralizaron todas las obras públicas en ejecución y por iniciarse—evidenció un desplome de 3,3 por ciento en la última parte del año pasado.  

La continuidad del ajuste que lleva adelante el equipo económico que conduce el ministro Luis Caputo tensiona la actividad económica y, por ende, los recursos tributarios futuros. Para el caso de la Seguridad Social, el impacto también pone en riesgo la sustentabilidad del régimen solidario de jubilaciones. El resultado, dejado en evidencia por las políticas aplicadas y las declaraciones de funcionarios de La Libertad Avanza, es llegar al punto de mostrar un sistema previsional quebrado y un ingreso triunfal, como supuestas salvadoras, de las Administradoras de Fondos de Jubilación y Pensión (AFIP).

El esquema de quiebra planificado se perfecciona con el cambio de movilidad que pretende el Gobierno, vinculando los haberes a una fórmula que ponga en el centro a la inflación. Este cálculo será pro-cíclico; es decir, cuando la inflación sea superior a la recuperación de ingresos de los hogares y el Estado, se compromete mayores recursos para el pago de jubilaciones. Esto es técnicamente imposible en un contexto como el actual de caída de los aportes del sector activo.

Con un ingreso impositivo que se reduce en términos reales todos los meses, y además con la evidencia de que el “efecto licuadora” sobre los ingresos de salarios y jubilaciones, se acrecientan las dudas sobre la sustentabilidad del superávit fiscal que muestra el Gobierno y que solo se sostiene por constantes ajustes del gasto. El propio Fondo Monetario puso en duda en las últimas semanas la posibilidad de mantener un ajuste tan salvaje para mostrar un supuesto equilibrio fiscal.

“En enero de 2024 se produjo un comportamiento que contrasta con la dinámica de los meses de enero de años previos en donde se registraron variaciones mensuales positivas. En general, el empleo en la Construcción presenta una variación mensual positiva en enero que compensa la caída de carácter estacional del mes de diciembre. Sin embargo, en esta ocasión, el empleo en empresas privadas del sector de la construcción se contrajo un 2,2 por ciento entre diciembre de 2023 y enero de 2024, repercutiendo negativamente en la variación del nivel de empleo total”, señala el informe del Ministerio de Trabajo.

El documento de la cartera laboral resalta que “las contrataciones de personal en enero de 2024, si bien aumentaron con respecto al mes anterior, se mantuvieron por debajo de las desvinculaciones”. “El mayor nivel de desvinculaciones en relación con las incorporaciones explica la reducción del nivel del empleo. En relación a los meses de enero de años anteriores se observa un sostenimiento de las desvinculaciones, mientras que la tasa de entrada es la más baja desde el 2002, exceptuando la pandemia”, explica el informe. En relación a las expectativas netas de las empresas en lo referente a la contratación de personal para los próximos tres meses, se observa que, si bien son mayores a las de diciembre previo, se proyecta un acotado crecimiento del empleo “para el futuro cercano”.

A esto se suma la fuerte degradación de salarios. En enero (último dato disponible), el índice de salarios se incrementó 16,4 por ciento nominal mensual. En términos interanual arroja un alza de 181 por ciento interanual, explicada por la suba de 204,9 por ciento en el caso del empleo privado, de 168,2 por ciento en el sector público y de 124,4 por ciento para trabajadores no registrados. Si se compara con la inflación hasta enero (254,2 por ciento), se registra una caída real de 19,1 por ciento interanual para los salarios formales del sector privado, de 33,3 por ciento para los del empleo público y un brutal recorte real de ingresos del sector informal de 51,1 por ciento.

Con esta licuación de salarios –en el caso de los informales, no impacta en recaudación—y la destrucción de puestos laborales, la recaudación seguirá en caída libre, afectando la sostenibilidad no solo del sistema jubilatorio sino, a la zaga, de todo el funcionamiento del Estado.

Fuente: El Destape

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